Es bueno saber que siempre tengo un lugar a donde ir.
Se siente bien saber que puedo ir corriendo y tener un oido que me escuche, un oido que este destinado a darme un consejo, una ayuda, que venga desde el mejor lugar, del cual las palabras pueden venir.
Las inquietudes puede que sigan, pero voy a tener una palabra en mi mente, una frase de ayuda.
