miércoles, 9 de abril de 2014

Qué tengo yo, que mi amistad procuras.

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras? 

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»! 


¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana
!
Tú, que eres Amor infinito
que ni el cielo puede contener,
te has hecho hombre, has venido aquí
a vivir entre nosotros, por eso...

Qué hermoso cantar tu amor,
qué hermoso alabar tu nombre.
Qué hermoso cantar tu amor,
qué hermoso alabarte, Señor.



martes, 11 de marzo de 2014

Tú lo sabes, no tengo más que hoy.

Es la vida una sombra que pasa, un instate que corre veloz.
Para amarte mi Dios, en la vida, tú lo sabes, no tengo más que hoy.

Por este inquieto mar, conduceme Señor,
a la rivera eterna lleva mi barca.
Húndeme en tu paz, ponme en tu corazón,
dame Tu amor, mi Dios.
Llevame en tus brazos, sólamente por hoy,
sólamente por hoy.

Oh, Jesús, batiente mi alma!
Sé por hoy solo mi protección,
muéstrame Tu sonrisa, Tu rosotro,
nada más que por hoy, mi Señor.
Nada más que por hoy, nada más que por hoy.

Por este inquieto mar, conduceme Señor,
a la rivera eterna lleva mi barca.
Húndeme en tu paz, ponme en tu corazón,
dame Tu amor, mi Dios.
Llevame en tus brazos, sólamente por hoy,
sólamente por hoy.

No me importa Señor, la densa oscuridad,
para mañana no pediré "nunca jamás".
Acepto hoy la prueba y el sufrimiento,
tan solo por hoy, por Tu amor. 
Por tu amor, nada más que por hoy, nada más que por hoy.

Por este inquieto mar, conduceme Señor,
a la rivera eterna lleva mi barca.
Húndeme en tu paz, ponme en tu corazón,
dame Tu amor, mi Dios.
Llevame en tus brazos, sólamente por hoy,
sólamente por hoy.

lunes, 10 de marzo de 2014

La balanza se inclina (para el acebo).

-Perdóname Holly, perdona mis debilidades -dijo entonces-. Ya ves: después de todo, no soy más que una mujer... Pero medita, medita en ello... Hace un rato me hablabas del lugar de tormento inventado por esa religión tuya, el infierno, como lo llamaste; un lugar donde continúa viviendo la esencia vital, que retiene la memoria del individuo, y donde todos los yerros y faltas del vicio, las pasiones no satisfechas y los vanos terrores de la mente que alguna vez se tuvieron acuden en tropel a perseguir, burlar, mortificar y retorcer el alma por los siglos de los siglos, con la visión de su propia desesperanza. Pues así, asimismo, he vivido yo durante dos mil años, durante sesenta generaciones, según vuestras medidas del tiempo, atormentada por la memoria de un crimen, atormentada día y noche por un ansia no satisfecha, sin compañía, sin consuelo, sin muerte y solamente conducida en mi trisñistima jornada por los fuegos fatuos de la esperanza, que a veces chisporroteaban y se apagaban, y a veces reviviían, cuando mi saber me aseguraba que a la larga vendría mi liberador... Piensa, piensa bien en ello, Holly; porque jamás oirás nada como esto, jamás verás escena igual, no, aunque te concediera diez mil años de existencia, que te concederé si en premio me lo pides; piensa en que si al fin ha vuelto ese libertador, al que he estado aguardando con ansia durante tantas generaciones; que ha vuelto a buscarme a la hora señalada, como sabía yo que volvería, porque mi saber no podía equivocarse, aunque no supiera cómo ni cuándo volvería... ¿Ves cuán ignorante era, sin embargo? ¿Cuán reducida es mi ciencia, y cuán débil es mi fuerza?... Durante largas horas ha estado aquí enfermo, a las puertas de la muerte, y yo no lo sospechaba... ¡Yo que le esperaba hacía dos mil años, no lo sabía!... Y cuando al fin le contemplo, mi suerte apenas si ha pendido de un cabello, aun antes de concebirla bien, porque estaba casi hundido en las fauces de la muerte, de donde ningún esfuerzo mío podría arrancarle... Y si de nuevo llegase a morir, tendría que haberme sumido en el infierno del que tú hablas, de nuevo tendría que aguantar los inacabables siglos, y esperar el cumplimiento del tiempo en que habría de regresar mi amado...
Cuando tú le diste la medicina, y se estuvieron arrastrando esos inmensos cinco minutos en que yo no sabía si moririía o viviría, ¡Holly, Holly, yo te digo que las sesenta generaciones transcurridas antes no me parecieron tan largas como ese lapso!... Pero al fin pasó, sin que él diese señales de revivir, y yo sabía que si en ese intervalo la droga no poducía efecto, no lo produciría jamás..., ¡yo lo sabía! Entonces volvía a creer que había muerto, y todos los tormentos de todos los años se concentraron en la puntade una sola lanza emponzoñada que me atravesó veinte veces, porque otra vez perdía a Kalíkrates... Y entonces, cuando todo había concluido... ¡ay!, él suspiró, ¡sí!, revivió, y supe que viviría, porque nadie a quien la droga le hace efecto muere... Piensa en ello, Holly... ¡Piensa en lo tremendo de mi caso!... ¡Él dormirá durante doce horas, y al despertar estará curado! ...

Cesó entonces de hablar Ayesha, y puso la mano sobre la dorada cabeza de mi amigo. Se inclinó sobre él luego y le besó la frente con tan casto abandono y ternura, que hubiera sido adorable para mí de no sentirme extrañamente herido en el alma, pues... ¡sentía celos!

sábado, 22 de febrero de 2014

No hay tigres en mi planeta.


- Ya pueden venir, los tigres, con sus garras !
- No hay tigres en mi planeta -había objetado el principito-, y además los tigres no comen hierba. 











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- He sido tonta- le dijo al fin. - Te pido perdón. Procura ser feliz.
Él se sorprendió por la ausencia de reproches. Se quedó ahí desconcertado, con el globo en el aire. No comprendía esa calma dulzura.
- Pero sí, te quiero- le dijo la flor. - No lo supiste, por mi culpa. Eso no tiene ninguna importancia. Pero tú has sido tan tonto como yo. Procura ser feliz... Deja ese globo tranquilo. Ya no lo quiero.
- Pero el viento...
- No estoy tan resfriada.... El aire fresco de la noche me hará bien. Soy una flor.
- Pero los bichos...
- Debo soportar dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas. Parece que es hermoso. Si no, quién habrá de visitarme ? Tú estarás lejos. En cuanto a los animales grandes, no les temo. Tengo mis garras.
Y mostraba cándidamente sus cuatro espinas. Luego agregó:
- No des más vueltas, es irritante. Has decidido partir. Vete.
Porque no quería que la viera llorar. Era una flor tan orgullosa...

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-Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy un hombre serio y exacto.
-¿Y qué haces con esas estrellas? -¿Que qué hago con ellas?
-Sí.
-Nada. Las poseo.
-¿Que las estrellas son tuyas?...




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- Qué haces ahí? – le dijo al bebedor, que encontró instalado en silencio ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.
- Bebo – respondió el bebedor, con aire lúgubre.
- Por qué bebes? – le preguntó el principito.
- Para olvidar – respondió el bebedor.
- Para olvidar qué? – inquirió el principito, que ya lo compadecía.
- Para olvidar que tengo vergüenza – confesó el bebedor bajando la cabeza.
- Vergüenza de qué? – se informó el principito, que deseaba socorrerlo.
- Vergüenza de beber! – concluyó el bebedor que se encerró definitivamente en el silencio.

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"Debería no haberla escuchado -me confió un día-, no hay que escuchar nunca a las flores. Hay que mirarlas y olerlas. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no sabía alegrarme con ella. Esa historia de garras, que me había irritado tanto, debería haberme enternecido..."

martes, 4 de febrero de 2014

¡Manantial de agua Viva!

Ven Espíritu Santo del Señor
y transforma mi cuerpo,
en víctima de amor.
Límpiame de todo mal, quiero ser canal
por el que pase Tu gracia, a la humanidad 
Ven suave brisa, manantial de agua viva.
Ven a mi alma, toma mi vida
Ven suave brisa, manantial de agua viva,
Ven a mi alma, toma mi vida
Que este mundo pueda ser uno con Aquel
que lo pensó y lo creó,
obra de su amor.
Tómame, poséeme, envíame Señor,
a anunciarle a tu pueblo, su liberación. 
Ven suave brisa, manantial de agua viva.
Ven a mi alma, toma mi vida
Ven suave brisa, manantial de agua viva,
Ven a mi alma, toma mi vida